Elipsis, metáforas, paralelismos y todos los recuros. Todo en un solo curso, el del rio de los poetas con pulso. Si te doy la métrica tu le cambias la estructura, si te hablo de ética yo le escribo a la hermosura. Si te desnudas las musas se quedan mudas, si te tengo eres pura. Milimétrico con la compostura de computar el sentimiento, nueva cita con el cuaderno. Y así que mis palabras sean mejores que el silencio y corten tu viento. Que del cientos sean miles, los que despacho uno a uno por viles. Y si aquí les dejo, tu te quedas ciega por el ego. Por ese sonido hueco del presente candente y su eco. Otra vez peco y te lo cuento cómo un cuento. Cuentista elitista por ser el artísta de tus tristes pistas sin música audible, pero sí muy légible. En la cumbre de tu pensamiento del subconsciente comprensible, no imaginas lo inaudible que puede ser la vida de este niño libre. Con el pensamiento moribundo de que cada uno tiene un timbre, tocaré el tuyo hasta que quiebre, o hasta que mi puerta se cierre. Y todo cese en ese instante, nuevas musas ante mi verso inquietante.
Monos en el parque mientras escribo, registrando a los niños, buscando mierda para su bolsillo. El siguiente soy yo y mi destino. Vino tinto señor agente, ahora soy un borracho indigente. Borracho que borra el tiempo a base de malos tragos y fuma de la vida. Aspiro de las sonrisas y de la ira, expiro la semilla. Y después tu pisas mi jardín para apiadarte del motín. Pues esto es pensar y escribir, es el símbolo de mi sentir y sus desvaríes. Es el bar dónde vives, cerveza rubia como gubias para la ablación del corazón, expurga su demencia y su posterior reencarnación.
Paseando por tu vórtice no agonicé, simplemente me deje caer.
Para buscar lo mejor, puto ser humano y su condición. Dicen que siempre busca lo pleno, andando por esas calles de cemento dónde si miento es porque te quiero.
Y en un suspiro todo lleno de queroseno, es el petróleo un gran invento. Es el seno del no y el coseno del sí, del cero al uno y del uno al ninguno. Del grumo a la mejor mezcla, siempre lo que te apetezca. Pero te trae sin cuidado, por eso todo cae de trago. En tu boca o en tu pecho la cuestión es bebérselo. Y así hago de mi verso el mejor elixir, liquido que define mi porvenir y sus constantes desmadres, creo el esperpento del Valle In-Clan de antes. Y así suave me transporto del clan galán a los suburbios. A esos sitios turbios dónde no se aprecian a las personas, dónde a todos los pasan por la orca. Entre coca y un poco de bronca gira su peonza, no olvidan donde conocieron a esa loca. Es como mi onza de trescientos veinte reales, antigua y sin valía, con ella no se compra la vida o en su defecto la heroína.
Y no es por comprarla, es por conquistarla y posteriormente mostrártela. Aunque tu ya la has visto, contrasta, que avistar no es lo que manda, que para conocerla hay que pisarla.
Para chafarla tienes que dejar la charla y ponerte en marcha. Dejar el pasado que achanta y mostrar el futuro que aguarda. Ya demasiada trama no se traga, déjate la ramas y préndele fuego a la barca. Asi el timón de tu querer errante entre mares tocará suelo firme, pisará mi playa avistada antes de irme.