Es un tarde soleada, un tanto coloreada con luz brillante en accion, esto suscita mi emoción y miro el espejo. Asombrosamente veo tu reflejo. Es la ilusion óptica de un quizas demasiado amplio y una unica certeza: no dejarse las gafas en casa cuando pise la la primera calle del querer.
Así no veras mi mirada inquisidora y duradera ni me tocará bajar la cabeza. Dejarás de escuchar mis manos en tu cuerpo, no notaras el palpar de tu oído con mis palabras de deseo. Perderás Caricias ricas en sentimiento; me jode pensar que te arrepentirás en tu próxima vida y cuerpo.
Radiante en los consejos de cada crucigrama, dejaras de saborear el cogollo de su rama. Ceniza de lo que antes fue canelo, dudo que enchufes el renacimiento de un inesperado rencuentro. Olvidarás las sonrisas de la vida loca que pudimos tener y sus desganes hasta el punto de perecer. Nunca endentarás los sueños que sueño, concederte lo que sea material y darte todo lo astral. Así despertar con el rozar de tus carnes poco banales. Te enfriarás sin mi calor y los mares te quemaran, recordaras el invierno febril y querrás que pasé abril. Nunca ocurrirá, pues yo soy verano caluroso en tu mente, soy la estación de los mil diamantes de mil quilates en beso.
Es algo asi como si me faltas, el aire es carbono y entonces me ahogo. Pero si te tengo es preferible un bono de tus presencias, sino me quedaría colgado de tu paciencia. Esto es amor marchito y camuflado, es querer tenerte a mi lado sin lodo.
Amada mía hoy no estás, pero mañana vendrás presuntuosa y arrogante y me colare por tus desgastes. Amada inspiración me castigas con traición. Haz que vuelva la pasión a grito de batalla para poder perecer en la esperanza. Así reiré en la chanza de quién perece primero es boss en el juego.