sábado, 24 de marzo de 2012

El niño latente y su biberón

Hoy, para información del cliente en aprendizaje, vamos a contar la historia de un niño de biberón con coraje.  Dedicación para todos aquellos que se sientan infundidos en el sutil caldo de estar colgado, del no saber que hacer, pero con felicididad suficiente para finalizar los pesares y dar pasos certeros.

El niño latente, con suficientes patentes en el mercado como para destrozar imperios de multinacionales, prefiere permanecer sentado y masticar los racionales. chicle del espécimen especialmente hecho para picarles. Sentado con el biberón del tiempo, amamanta tal sentimiento que ni los dioses firmarian el encuentro.

El niño latente, con suficientes geos como para destrozar a nuestra madre geo, pefiere restar sentado y comer pecados.  Hortaliza holgazana algo rancia, hecha de las cosechas de otros cosechadores merecedores de su mercancía, de venta especialmente fría.  Sentado con el biberón del tiempo, amamanta tal pensamiento que ni filosofos redactarían disertaciones de adiestramientos. 

 El niño latente, con suficientes estupefacientes como para coronarse el Alpachino de china, prefiere descansar sentado y fumarse un canelo. Verde oscuro borrador de malezas y especialista de la destrucción en cabezas. Sentado con el biberón del tiempo, amamanta tal humo que ni el mundo percibiría en su ozono la degradación de su cosmos.   

El liño latente,  sentado con suficiente esencia como para comprender y ser ente de todos los seres, prefiere dormir sentado y soñar en sus amores. Con el biberón del tiempo, saborea su Amarga bebida sin compañía. falta la mitad de su composición en la mezcla, así la sangre obvia la vena y despues fluye la puta verbena. Bebe tal cantidad que algun dia potará todo lo soñado. Bendiciones al ente en el que caigan tales latentes. 

Pero no es más que un liño latente, estar sentado es el hecho, amamantar del biberón es el pertrecho en su mundo mal hecho. En sus manos esta el levantar el echo y alzar pecho hacia todo lo que no sea su reflejo. Ser tranquilo pero perceptivo a cada momento, para responder con  agudeza y firmeza, para que se den cuenta de lo que vale su esencia.  

 Y como toda mierda esto su moraleja, atento al intento de crear algo de placer en esto:  El verso libre de este niño es compulsivo, yo no soy el de este cuento chino. Mas bien es tu placer por ser cetro en centro de cada poder, es un invento de mi ser. Cogiendo algo de mi sentimiento y alguna chusta de esas que abundan en suelo,  se creo a este niño de niñera.  Es hora de quitarle el biberón a las demencias.

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