viernes, 27 de abril de 2012

Con mucha chanza

Esta vez elaboro una explicación, para aclarar la situación. Una vez más en verso libre,  que es más fácil y legible.  Quizás mi valentía se pague cara, para poder dar la talla y mostrar mi cara.  Que si escribo es por por placer y no por vender mis sentimientos. Si diserto  es por saciar mis momentos. Encontrar los fundamentos y revivir los hechos.  Despacito en derechos, este es mi código del buen vivo. Por eso ando cautivo,  repleto de esencia y con el corazón divido. 

Con especial dedicación a nadie, pues "quien nadie no se ahoga" y quien se ahoga su alma desborda. Así voy desapareciendo entre humo y música, escribiendo balas y llorando a las musas. Fumando de la risa e inspirando de esta, recordando viejas anécdotas de profetas.  Miro allí, en las estrellas.  En ellas se dibuja la brújula que todos buscamos. Son las constelaciones de mi cielo sin páramos. Es mi escrito a lo pasado.

Son modernos, son los profetas de mi tiempo. Sin saberlo, comen el coco cual secta e inventan lo que más apesta.  Todo en su libro sagrado, crean el sangrado mas profundo. Toman la fe de los incultos, manejan a los suyos.  Hablan de realidades manipuladas, se toman su pauta y después te la clavan. Esto no es para nadie,  mas que para el aludido por frígido libro de la fe. Siempre es mas sencillo que me digan que hacer.   

Y sino, ¿Por qué no creer? Es un hecho a la vez que es pertrecho que el humano tenga que sostenerse en credenciales de ineptos. En figuritas de colección o en estampitas, estampas tu vida y así no te irritas. Son los rezos expurgatorios de conciencia, son los ritos de nuestra época. Ya sabes que no hablo de sotanas en las catedrales. Es mi comparación que se basa en sus desastres. Por eso nuestra iglesia es el bar,  los crucifijos nos los fumamos del fijo, la cerveza es el mejor libro.  Se monta un cristo y el cura todos a una, los borregos son sus inconsciencias sin cura. Los  creyentes carnales alagando al dios carnaval, todos con un capuchón  puesto a modo de disfraz. 

Yo no creo en esa  fiesta de hacer bulto, este es mi insulto a todos aquellos que depositan su culto en el rito de otros capullos ocultos. Pues deberían mirarse  la careta  en el espejo, antes de intentar tratar con este irreversible ateo.

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