Si es que es normal, que entre tanto humo no se vea la ciudad. Si es que es real, que la educación vaya tan mal. Que nos enseñan a memorizar pero no a razonar. A ser máquinas para complemetar su sectas, toma curro y comprar.
Y ni eso, el paro no está suspendido en nuestra gran nación de la igualdad. Los políticos no tienen la superioridad y entre ellos y la población no existe un handicap. No vamos de capa y caída ni chafando a otros para lograr nuestra cima. La iglesia no gobierna de cacheos y su influencia en las mentes es motivo de menos. La gran divergencia es una paranoia de lelos y Europa no neocoloniza hasta el cielo. La crisis es un problema resuelto y no un proceso cíclico, todos lo han descrito. EEUU no mueve los hilos y a su vez tampoco son marionetas de otro teatrillo, nadie arriba mueve el destino.
La propiedad privada abusiva no esta a la orden de día, aquí nada se motoriza en la monotonía. Hacemos cosas diferentes cada día y no nos resumimos a la misma labor, a la misma condición de curro, café y descontrol. No existe la noche de consumo ni tampoco la avaricia por la fiesta. Aquí el modus operandi es poner todos nuestra parte para un mejor cesta. Y si no podemos, aunque siempre lo intentemos, ya se encarga nuestro buen gobierno. Sus leyes benefician al pueblo y son justas con los momentos, su educación crea genios y lo público es un hecho. Todos ponemos de nuestra parte para la convergencia que vivimos, la manta ahora sí que tapa a todos los lechos.
La tecnología no es un lujo de algunos y no nos somete a ser meros estúpidos. Nos brinda la posibilidad del mejor estudio, que no está manipulado y dirigido a que nos centremos en su gran prototipo. El de no ser un tipo cualquiera que tira papeletas en un basura de mierda. Aquí la palabra política es sinónimo de cosa fina. Lo ancho es su estado del bienestar y la cima, dónde cabemos todos encima. Y es posible porque trabajamos en lo que queremos, aprendemos lo correcto y no somos unos vagos perros.
El tercer mundo es un mito antiguo, incluso el primero, nos consideramos simplemente parte del universo. No creemos que somos los únicos dueños de las aportaciones físico cuánticas de las galaxias del anexo. Por eso compartimos todo, no existen pobres bobos ni ricos tochos que controlan el petróleo. Ni cualquier otro combustible ecológico del que se investiga en gran proporción. Nos proporcionan siempre el motor y la verdad de corazón, para que nunca falle la válvula del respeto hacia los de tu misma noción.
Y esto va de mi pensamiento al tintero, del recipiente al verso y de la ironía al mundo entero.
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