Queridos reyes malos:
Este año no me he comportado, com bien prometí he sido malvado. He robado y asesinado a cualquiera que bien me haya mirado, no he dudado en hacer de su corazón un lazo. He jugado con el fuego y les he quemado, achicharrando todo lo han admirado. Andando con cuidado, para asegurarme que no he dejado ni rastro. Con vida, arrastre a la muerte a cada esquina, a cada casa y cada finca. Cabalgué a lomos de la ira y recorrí el confín de las almas para saciar su risa. La parca no avisa, simplemente pasa la visa por su lista. Encabezada por la lealtad lista, seguida del amor fraternalista y de todas esas cosas de las que ella dista, a la muerte no le importa cargase la estadística. He sido un pesimista que he vendido a mis amigos por tres tristes pistas, instintiva tentativa a la pasta con cogollo parchista. Aquí mutis chita y el que me irrita se queda sin tripas, este año me he dedicado a extraerles bastante saliva. Tendrían que ver sus caras de enigma por estar en la lista. Cómo se preguntaban por qué la oscura les hacia la visita. He sido cruel con cada una de las víctimas, cobardes enemigos a los que su hora llego con mi cacería. Con mi corcel locura y ira profané las mayores hermosuras del mundo en el que habitan. Convertí el sueño en pesadilla y la realidad en una pastilla, comérsela suponía la suprema de las agonías. Era una risa que alucinas, seguida de un tachón en la lista. Artista tras artista, rima tras rima, corazón tras vida. Nadie se resistía, todos caían con mi melodía solista, el silbido de la guadaña y sus últimas desidias. Pero, un día, me paso algo muy extraño señorías. Fui a acabar con una faenilla, un niño de poca edad aparecía en la lista. No hago distinciones idealistas, así pues decidí hacerle una visita. No saludé ni dije nada, bailé con la música de mi guadaña, para mi sorpresa al niño no dañaba. Le traspasaba, ni se cataba de mis calañas, me dejaba sumido en la eterna ignorancia. Mi arrogancia reducida a palabras, mis blasfemias las condensaba en una calada. Pude ver como una especie de aura alada, todavía no se como explicarla. Cuándo me quise dar cuenta estaba en mi casa, lo posterior a sido esta carta.
Por eso me gustaría que este año me trajeseis algo diferente, ese niño me ha dado la imagen de un nuevo espécimen. Quiero el aura inexplicable que de un destello rompió mi esquema invencible.
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