Que le voy a hacer si el papel se dobla tras cada verso labrado con pincel, que puedo hacer si recargo el tintero con sangre de mi ser. Si tras la palabra se esconde el dolor del autómata que elabora su vida entre la mata. El niño tonto que ata lo que le arrebatan en la nostalgia más barata. Rechazo a ser la típica rata que sigue al flautista que dista del amor y la risa. Al camorrista al que después tienes que mandarle al socorrista para que le salve de sus tonterías. Al que se caga en las otras vidas y les da igual hacer daño en las desidias.
Y que es este sentimiento? Este mal que me llena por dentro y hace que caiga al puto suelo. Manos invisibles en el cuello para dejar la marca mas visible del degüello. La guadaña de la incertidumbre gobierna mi imperio y me cambia constantemente la cumbre. Daña mi criterio sobre lo certero para transformar la lumbre. Me regala malestar sombrío procedente de la urbe para intentar destruirme. El orbe del que bebiste en la cima del antiguo creíste, el orbe que te condujo a estar triste. Pero ya no solo es tristeza, es la impotencia ante cualquier querella.
Se vende la ansiedad en botella, se subasta el amor al mejor postor y se compra la amistad en figuritas de colección. Y hazte con todos, para aprender la lección de lo incontrolable que es la pasión. Utiliza a este en esta situación y aquel otro en la posterior. Comete el error de pensar que todos son Pokemon que obedecen en cada situación. Intenta controlar el colocón de aquel que no da calor en tu interior, busca la emoción a ver si la encuentras siendo un dictador. Que dista y dicta a los de su condición, maltrata cada corazón y se apropia del amor. Pero no sabe que solo es fachada el clamor, al final los que consideraba perros clamaran su verdadera pasión.Y si no es recibida te tacharan de homicida, por esa omisión omitida del valor de las vidas.
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