De mí para tí y solo para tí, para encontrar en mi vivir parte de tu esencia feliz. Para pedirte perdón por mi sin cuidado, por no saber entenderte en el momento adecuado. Por mi grotesco fallo de no saber tu sentimiento desatado. Por jugar a ser mayor sin ser consciente del daño, por dejarte de lado sin ser interprete de mi acto. Quizás no supe ver bien el trato, no supe ver que estabas de mi bando. Uña y carne era el pacto y yo estaba feliz por el contrato. Por fin encontré a alguien de valía, no para pasar el rato, sino para compartir la sabiduría. Eres difícil en el día a día, pero se que no traicionas a las vidas. Y yo sin querer traicioné la tuya, no me canso de pedirte disculpas en mi verso que apenas expurga. No me canso de pensar en la duda, en saber si nuestra conexion ya es nula, o simplemente nunca hubo ninguna.
Pero aún así pienso en la luna. En ir allí andando, y si no es allí, será ahí y sinó allá, la cuestión es llegar. Pero no con cualquier ejemplar, no quiero perder tu amistad. Vales mucho en la realidad y yo estaba atrapado en un sueño de cristal. En los celos y en la ansiedad, en pensar que no era importante a tu edad. Pues en ella se forman los amigos de tiempo y pensaba que yo no te venía al cuento, que depositabas más confianza en otros cuerpos. Asqueroso momento en que te cambie por pempos pasajeros sin catarme del hecho. El joven por el viejo, la consecuencia fue dolor en mi pecho y ganas de que me tragase el suelo. De ver como te distancias con sutileza de disciplinas y como a su vez rompes mi tarima. Como poco a poco se queda vacía y pierde la estima. Pues en ella cabes tú y alguna otra rima, solo aquellas salidas de mi vena más intima. Por las que no dudaría en plantarle cara al mismisimo dios de ahí arriba para protegerlas de la malicia.
Pero aún así pienso en la luna. En ir allí andando, y si no es allí, será ahí y sinó allá, la cuestión es llegar. Pero no con cualquier ejemplar, no quiero perder tu amistad. Vales mucho en la realidad y yo estaba atrapado en un sueño de cristal. En los celos y en la ansiedad, en pensar que no era importante a tu edad. Pues en ella se forman los amigos de tiempo y pensaba que yo no te venía al cuento, que depositabas más confianza en otros cuerpos. Asqueroso momento en que te cambie por pempos pasajeros sin catarme del hecho. El joven por el viejo, la consecuencia fue dolor en mi pecho y ganas de que me tragase el suelo. De ver como te distancias con sutileza de disciplinas y como a su vez rompes mi tarima. Como poco a poco se queda vacía y pierde la estima. Pues en ella cabes tú y alguna otra rima, solo aquellas salidas de mi vena más intima. Por las que no dudaría en plantarle cara al mismisimo dios de ahí arriba para protegerlas de la malicia.
Y sin embargo la tristeza me embarga hasta el oxígeno, es el continuo no saber como quitar el óxido que he creado en tus latidos. El verte cambiarme por otro latente látido, el ver que ya no te importo ni lo más mínimo. No quiero un simple saludo, un insignificate "hola" seguido de una ola que arrasa hasta el posterior "adiós". Deniego ser un canelo y un colocón, uno más del montón. Más bien quiero ser parte de la sustancia de tu gran corazón.
En fin, quiero a mi mejor colega, por favor...
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