Hoy escribo directamente en la entrada. Esta va por mis cantadas. Por sumirme en el desastre de caminar con alardes. Noche sin compases, nocturno envase para actuar cual sastre. Metido en el empastre y no saber como salir de la catástrofe. Intento recordar que pasó, como me moví por ese asfalto. Así falto de ideas, hoy le escribo a la borrachera. Para caminar solo, siempre en dolo por ese liquido codicioso que todo lo cambia. Lleno de rabia no te controlas, no sometes a tu alma y esta se descontrola cual ola. A base de cola intentas pegar los trozos, el problema es encontrarlos entre tanto destrozo.
No sabes si tus palabras fueron mejores que el silencio o simplemente se las llevo el viento. Lo único claro es que no miento, aquel que me escuchó lo sabe. Las aves no vuelan en la noche, menos aún si las alas no se abren. Para mí abrir las alas es sinónimo de invocar, llamar a esa idea para colocar las cosas en su sitio. Debió ser por el instinto, que el vino se viera de todos los colores menos tinto. Al igual que todo, en el quinto coño se queda la memoria, atrapada en la noria. Pa' arriba y pa' bajo, siempre buscando el atajo para salir del problema teñido de ajo. Con el corazón en la mano, pido perdón a los que estuvieron a mi lado. Por no saber de mi acción, ahora no puedo centrarme en una reflexión.
Siempre con mucho tacto intento moverme, respeto todos los ambientes. Positivos o negativos, maldito alcohol y sus delirios, siempre aparece el mal bicho. Y por qué, te preguntas. La respuesta está en la botella, sumida en la epopeya del galán bajo las estrellas. Te engaña, el bicho crea la guadaña de tus acciones para después joderte. Te transforma en el ser inerte que solo busca sus farándulas, entre plástico y tarántulas. Maldito bicho de picotazos punzantes, tantos como tragos errantes. Tantos como "pásate eso premo", entre alardes, risas y desmadre. Entre amistades y miserables.
Y aún ebria no te encuentro, ciegos todos en el momento. Insultos y posteriores lamentos, en la cueva de lo eterno se quedan las palabras. Dicen que el borracho siempre las clava, es sincero a ultranza. Rompe con cualquier alianza, sobretodo la del corazón con el alma, la de la boca con las palabras. Sin medida, a veces haces bien con el gesto, escucha querida que esto es presto. Rápido cual sentimiento, todo gira entorno al grado del elemento. Por eso, a veces no haces bien con el gesto, demasiado sincero. Piensas por qué tu boca es un cenicero que solo escupe fuego, o pota en su defecto. De ahí al suelo, parábola es el efecto que muestra tu cuerpo. Por eso yo tengo un único lamento, el de la personalidad en el extremo. O eres galán pegado a la botella o eres pota por la querella.
Y esto ya lo dije en su día, me aplico mi ironía. A pelo escribo esta poesía, del corazón al pensamiento de este mesías sin dios. Es profunda carnal reflexión.
Y esto ya lo dije en su día, recuerdo antiguas melodías ya escritas. Es la guía del "Brebaje mágico de farándulas entre plástico, no se esperaba tan drástico".
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